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miércoles, 23 de junio de 2010

Las dos caras de la verdad (relato fuera de contexto)

  • He descubierto un espejo negro

  • No hay ningún espejo negro. Es blanco

  • Me vas a decir a mi lo que es negro o lo que es blanco

  • Mira. Es negro por este lado, si

  • Lo que yo decía

  • Pero es blanco por este otro

  • y?

  • Que este, el lado blanco es el bueno.

  • Porque tu lo digas

martes, 22 de junio de 2010

El tiempo infinito

Todos, eso espero, hemos oído de la relatividad del tiempo, acerca de la cual hay innumerables ejemplos, lo que me evita tener que poner alguno. Yo de lo que quiero hablar es del tiempo infinito. Esta mañana mientras pintaba la valla de la piscina a trozos, dada la época del año en que hemos empezado a pintarla, pensaba en los tiempos infinitos. Recordaba una vez que para marchar de un pueblo al que había ido a fotografiar solo podía hacerlo en un autobús. Por la mañana cuando me bajaba de ese autobús pregunte al chófer: a que hora pasa de vuelta?

No se, me dijo sin inmutarse. Debí poner cara de gilipollas. Me miro y continuo. No tengo hora de vuelta. Usted espere por aquí. Claro que puede suceder que pase lleno y si es así no podre parar. O bueno si, parare para decirle que no hay sitio. Es mas, hasta podría suceder que ni volviera. Esto es así. Usted espere por aquí.


Bueno... marche de allí pensando que lo que aquel hombre tenia sobre el salpicadero era un “pastillero” y que se metía de todo por las mañanas.


Cuando termine mis fotos, camine sin prisa hacia lo que se suponía era la parada del autobús. Y allí...espere. No se si podéis imaginar que cantidad de sensaciones me fueron invadiendo con el paso del tiempo, un tiempo sin marcas, sin limites, un tiempo infinito. Y si el autobús volvía lleno y no paraba? Y si no volvía? Y si era la única posibilidad de salir de aquel pueblo y al no pasar, quedaba allí para los restos de mi existencia?

Hubo momentos en que me invadió una espantosa sensación al descubrir que hasta podría suceder que de pronto me diera por caminar sin saber hacia donde, en círculos o a ciegas. Todo por llegar. Por llegar..a donde?


Los tiempos infinitos son como partículas de materia imperceptible que nos van penetrando con cada sensación y queman, nos abrasan el alma, nos rasgan las entrañas con tal voracidad que a poco que nos descuidáramos... los tiempos infinitos pueden hacernos diluir.

domingo, 14 de junio de 2009

Agujeros (II)

Ni que decir tiene que el protagonista de nuestra historia no quería, ni pensaba, que las cosas llegaran tan lejos.
Todo empezó de lo mas natural. “hacemos pellas?-vale”
Pero claro, al día siguiente como presentarse en clase sin un justificante. Y como explicar en casa que era mucho mas enriquecedor ver los ensayos de aquel artista del circo que subía con una moto por un cable sujeto a una de las paredes del insti?
Solución: otro día de pellas y a pensar como salir de aquello
Resultado... mas de un mes sin ir por clase. Dios mio!!!! al principio vagaba solo por la ciudad, hasta que termino unido al grupo de alumnos “out”, a saber, aquellos que estaban mas fuera que dentro. En los futbolines. El, que no sabia jugar, entre otras cosas porque nunca tenia dinero para el mas mínimo capricho.
Hasta que sucedió lo inevitable. Un incidente familiar provoco su búsqueda (y captura) que tuvo lugar como era lógico, en los furbolines, tras un seguimiento fácil y dos o tres preguntas a personas claves.
Durante el trance familiar todos mantuvieron las formas. Pero al llegar a casa a nuestro protagonista le llovieron todas las ostias juntas. Y el sin paraguas.
“No te das cuenta con lo que me cuesta a mi tu educación”...gritaban como argumento solido mientras seguían lloviendo las ostias.
El, nuestro protagonista, que aun no tenia claro el concepto “valor del dinero”, entre otras cosas porque nunca tenia, considero que si ese era el motivo fundamental de las ostias... merecía la pena lo vivido.

O sea, si todo lo que a un adolescente le podemos trasladar es el efecto-causa material y nadie le habla de otras cosas como sensaciones, sentimientos, respeto (por ejemplo)... estaremos regalandole el segundo de los agujeros. Una escala de valores distorsionada.

Ya sabéis aquello de:”mas le valdría atarse una piedra al cuello y tirarse a las agua de un río turbulento...bala...bla....bla”

miércoles, 10 de junio de 2009

Los agujeros

Si aquellos, sean padres, educadores, responsables, tutelares... responsables de un niño, fueran incapaces de hacer que este disfrute su infancia hasta el punto en que salga de ella repleto de olores que recordar, caricias que revivir, momentos para contar en la barra de un bar cuando tenga 60 años. Si no son capaces de lograr que cuando pase cerca de una higuera recuerde con una sensación dulce en la piel, la sombra fresca de la higuera y el sabor de sus frutos. Si no son capaces de conseguir que una puesta de sol le haga sentir el abrazo de una madre, que el maullido de un gato no le devuelva a una mañana de tazón de leche con migas de pan. Si no son capaces de eso, habrán entregado a ese niño un regalo chungo, muy chungo: Su primer agujero.

Continuara?