CUAJADA CASERA. Con miel y nueces. Era como si me estuviera comiendo cada rincón de cada bosque, de cada camino andado por Nafarroa. Sabia a paja húmeda, a cuadra, a lluvia, a robles y aguas entre piedras.
Dios bendiga a la inventora de la cuajada, y a mis posaderos por como me están alimentando estos días.

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